Tratamientos psiquiátricos y psicológicos: Terapia de pareja

La terapia de pareja se ha convertido en una de las opciones principales cuando la relación entre sus miembros se encuentra deteriorada. Las infidelidades, falta de comunicación, problemas sexuales, desacuerdos relacionados con la crianza de los hijos, la administración del tiempo libre o las continuas discusiones son las principales demandas que atendemos en terapia. En otros casos, se trata simplemente de clarificar si desean seguir con la relación o terminarla de la mejor manera posible.

Cuando las parejas llegan a terapia es porque el resto de intentos por mejorar han fracasado y alguno de los dos propone la ayuda externa en manos de un profesional con experiencia y formación específica.

La terapia de pareja ha experimentado una gran evolución a lo largo de las últimas décadas, ya que antiguamente los asesores matrimoniales eran personas que gozaban de matrimonios de éxito que aconsejaban a otros, o profesionales del ámbito religioso. Sin embargo, la psicología moderna, y en especial la terapia de conducta o terapia cognitivo-conductual ha demostrado gracias a su metodología y a las diferentes técnicas de intervención, las mayores tasas de eficacia y menores recaídas. La base de la terapia de conducta aplicada al ámbito de la pareja es que todos los problemas son aprendidos, de modo que hay que desaprenderlos y sustituir las conductas desajustadas por otras más adaptativas.

¿En qué consiste la terapia de pareja?, ¿es para personas que tienen problemas psicológicos? En absoluto, se trata de una terapia dirigida a mejorar el funcionamiento de la pareja, eliminando los factores que la perjudican y aumentando los aspectos positivos. 

En primer lugar se realiza una evaluación para conocer tanto los factores que mantienen las conductas problemáticas como aquellos que fortalecen la relación. Es habitual para ello el uso de entrevistas, autorregistros y cuestionarios, siendo los tests más utilizados en la terapia de pareja: la escala de ajuste marital (Lazarus), creencias sobre la relación de pareja (Beck), cuestionario de áreas de compatibilidad-incompatibilidad (C. Serrat), problemas de relación (Beck), cuestionario sobre la evaluación de mitos y falacias sexuales (Carrobles), y el inventario de ajuste sexual (Stuart et col.)

Posteriormente, en base a los resultados obtenidos se proponen una serie de técnicas y ejercicios en la terapia de pareja diseñados para modificar las conductas y pensamientos que dañan la relación y sustituir los patrones de comportamiento que han favorecido la aparición de los problemas.

A continuación expondremos las principales técnicas y aspectos fundamentales a trabajar en terapia de pareja

  • Mejorar la calidad del ocio y tiempo libre de la pareja: la intimidad es fundamental para llevar una buena relación, por lo que no se debe descuidar el tiempo de ocio buscando ante todo la calidad, no la cantidad. Además, cuando tienen hijos, se olvidan de ser pareja para centrarse en la labor de padres.
  • Comunicación y expresión emocional: la comunicación adecuada es imprescindible en toda relación social. En muchos casos se trabaja la expresión de molestia, desagrado, cariño y afecto. 
  • Fortalecer la autoestima, habilidades sociales y la asertividad: la idea es que ambos miembros se encuentren bien consigo mismos, que aprendan a valorarse para valorar al otro y defiendan sus derechos personales sin dañar los de los demás.
  • Eliminación de creencias y expectativas irreales: pensamientos como “el amor lo puede todo”, “si mi pareja me quisiera sabría lo que quiero”, “nos peleamos porque nos queremos”, “sólo mi pareja me puede hacer feliz” o “sin mi pareja no soy nada”, son pensamientos que provocan emociones negativas y no son congruentes con una relación madura y sólida.
  • Solucionar posibles problemas sexuales: el deterioro de las relaciones sexuales muchas veces son consecuencias de los problemas de pareja, pero en otros casos son la causa, por lo que habrá que solucionarlos. 

El trabajo en terapia consiste en sesiones donde se trabaja con ambos miembros y alguna individual. La finalidad es trabajar de manera conjunta para poder practicar las técnicas y ejercicios recomendados que posteriormente tendrán que aplicar sin el terapeuta delante. Normalmente tiene una duración de 15 a 20 sesiones, en función del problema concreto, a razón de una vez por semana. A cambio las parejas ganan en estabilidad, felicidad y como muchos nos indican tras haber realizado la terapia, una nueva oportunidad para volver a conocerse y enamorarse.

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