¿Qué es la condrocalcinosis?

Concepto
El término condrocalcinosis deriva del griego, chóndros (cartílago), calx (cal o calcio) y el sufijo osis, que denota degeneración o acumulación. 
La condrocalcinosis (CC) es una enfermedad caracterizada por el anormal depósito o precipitación de sales de calcio, mayoritariamente pirofosfato cálcico dihidratado (PPCD) en el cartílago, aunque también puede involucrar otros tejidos, tanto articulares como periarticulares. 


Causas

El cartílago que recubre las superficies óseas articulares es un tejido conectivo especializado para cuya función y biomecánica se precisa que, a diferencia del hueso, esté libre de sales de calcio (figura 1). Para ello dispone de enzimas, como las pirofosfatasas ácidas,  que se encargan de disolver estas sales. El equilibrio entre la producción de pirofosfatos y su solubilización en la matriz del cartílago es un proceso delicado y complejo que excede el campo de esta nota informativa, pero que puede afectarse por múltiples factores. Las lesiones que deterioren las normales propiedades del colágeno y otras proteínas de la matriz del cartílago predisponen al excesivo depósito de PPCD, como ocurre con los microtraumatismos de repetición. La carencia de magnesio, o el exceso de hierro (hemocromatosis) o de calcio (hiperparatiroidismo) también pueden inducir CC. Se denominan CC secundarias a las asociadas a dichos trastornos metabólicos y endocrinológicos. Existen formas familiares, condicionadas por trastornos genéticos (mutaciones de los genes de procolágeno tipo II, y el gen ANKH localizado en el cromosoma 5p). Las formas no familiares de la CC (casos esporádicos) se observan generalmente en personas de edad avanzada.

Figura 1. En la porción inferior se  representa un esquema de una articulación y, en la superior, se ha dibujado el cartílago que recubre las superficies óseas de la articulación y sus capas. En el seno de este cartílago es donde se depositan los pirofosfatos de calcio cuando existe condrocalcinosis.

Epidemiología

La incidencia de la CC se incrementa con la edad y es algo más frecuente en mujeres. Se estima que uno de cada mil habitantes tiene CC, pero el porcentaje supera el 10% en mayores de 60 años y alcanza el 25% en mayores de 80 años. Muchas CC son asintomáticas. Un 15% de las CC es secundario a un trastorno metabólico o endocrinológico. La CC también se observa en el curso de las artropatías degenerativas (artrosis). Se ha descrito con frecuencia la cirugía meniscal como causa de CC de la rodilla. España y Chile son los países con mayor prevalencia de CC familiar.


Manifestaciones clínicas

Aunque muchos pacientes permanecen asintomáticos durante años, el 75% sufrirá algún episodio de artritis aguda (pseudogota), sobre todo rodilla, muñeca y tobillo. La mayoría de las artritis afectarán una sola articulación, sobre todo la rodilla, y en menos del 6% de los enfermos se inflamarán más de cuatro articulaciones simultáneamente. El 80% de las crisis inflamatorias duran menos de dos semanas, pero pueden tardar hasta tres meses en resolverse, dejando daño articular irreversible. Los codos y la primera metatarsofalángica del pie (dedo gordo) son otras dos localizaciones típicas, pero cualquier articulación puede verse involucrada, aunque es rara la afectación de las articulaciones de la columna vertebral. La liberación brusca de los cristales de PPCD puede provocar destrucción articular, siendo esta complicación más frecuente en el hombro y en la cadera. Puede precipitar la pseudogota en la rodilla tanto la artroscopia como la infiltración de ácido hialurónico. La fiebre y la perfusión de sueros intravenosos pueden precipitar también en las artritis de la CC. Existen formas clínicas de CC que cursan con dolor articular crónico al que se añaden crisis inflamatorias, sobre todo en las rodillas y muñecas. Son más frecuentes en mujeres. 


Diagnóstico

El diagnóstico es sugerido por la clínica y por los hallazgos radiográficos, confirmándose mediante la observación de cristales compatibles con PPCD al estudiar el líquido articular con el microscopio óptico de luz polarizada. Este análisis también ayuda a establecer una correcta diferenciación respecto a otras enfermedades que pueden provocar artritis. Se ha descrito la coexistencia de artritis infecciosa y artritis por PPCD.
En los episodios de artritis aguda los análisis de sangre revelan elevación inespecífica de los reactantes de fase aguda (respuesta inflamatoria), lo que incluye aumento del número de glóbulos blancos (leucocitos), del fibrinógeno, de la proteína C reactiva y, también de la velocidad de sedimentación globular. En las formas secundarias de CC se puede detectar datos del trastorno endocrinológico o metabólico asociado como hipercalcemia y elevación de la parathormona (hiperparatiroidismo), elevación de las concentraciones de hierro y ferritina (hemocromatosis), hipomagnesemia (baja concentración de magnesio en el plasma)…
Las radiografías simples permiten visualizar, en más del 85% de los pacientes, calcificaciones características, sobre todo en los meniscos y cartílago hialino de las rodillas (figura 2), caderas, sínfisis púbica y ligamento triangular del carpo –muñeca-. 


Tratamiento y pronóstico

En las formas de CC secundarias a un trastorno metabólico o endocrinológico como hipotiroidismo, hiperparatiroidismo, hemocromatosis, hipofosfatasia o hipomagnesemia, se procederá a tratar dicho trastorno. En las formas esporádicas y familiares, las artritis agudas requieren el empleo de antiinflamatorios no esteroideos, aplicación de frío sobre las articulaciones afectadas en las primeras 48-72 horas y reducir la presión intraarticular (punción-aspiración). En caso de refractariedad o contraindicación para el empleo de antiinflamatorios y si no hay otros impedimentos, se realizaría, tras la artrocentesis (extracción del derrame articular) una infiltración con corticoide de depósito. Se puede prevenir los episodios de pseudogota con colquicina, pero es menos eficaz que en las artritis por ácido úrico. Existe poca experiencia sobre otros fármacos que pueden evitar las crisis inflamatorias. En cualquier caso, el médico es quien decidirá las pautas a seguir en cada paciente.

Figura 2. En la parte superior se exponen proyecciones radiográficas frontal y lateral de una rodilla normal, mientras en la parte inferior pueden observarse las correspondientes proyecciones en un paciente con condrocalcinosis articular (las calcificaciones están señaladas con flechas amarillas).

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