Enfermedades y alteraciones: Fibromialgia. Síntomas, causas y tratamientos de Fibromialgia

¿QUÉ ES LA FIBROMIALGIA?

Introducción y concepto
La fibromialgia es un síndrome caracterizado por dolor difuso, generalizado, tanto en el tronco como en las extremidades, de curso crónico (más de tres meses), asociado con trastornos del sueño, fatigabilidad, astenia y múltiples síntomas funcionales. Puede coexistir con cualquier otra enfermedad con cuyos síntomas puede solaparse. Los términos antiguos como fibrositis, fibromiositis, o reumatismo psicógeno ya no se utilizan para designar este síndrome.

Diagnóstico
En 1990, en la revista Arthritis and Rheumatism, el American College of Rheumatology se publicaron los criterios que actualmente se siguen aplicando para la clasificación en este síndrome (es preciso cumplir los dos criterios):

1. Historia de dolor generalizado de más de tres meses de duración 
2. Dolor en, al menos, 11 de 18 puntos sensibles a la palpación digital (figura 1): 

Se han aplicado varias subclasificciones para el síndrome fibromiálgico (Giesecke, Thieme, Müller, Hasset…), pero no existe un consenso ni tienen cabida en esta sucinta nota divulgativa.  No hay ninguna prueba de imagen ni análisis específico para el diagnóstico. 

Epidemiología
La fibromialgia se puede desarrollar a cualquier edad, con especial incidencia entre los 30 y 60 años. Su prevalencia en adultos se sitúa entre el 1% y el 5%, diagnosticándose unas nueve veces más en mujeres que en hombres. En la pubertad y adolescencia se ha descrito una prevalencia cercana al 6%, con predominio en niñas. Supone el 3-5% de las consultas en medicina general y cerca del 20% de las consultas en reumatología. Puede coexistir con cualquier otro proceso reumatológico, dificultando su reconocimiento. Hay agregación familiar (48-51%). 

Causas
Se han realizado complejas investigaciones para dilucidar la etiología del síndrome fibromiálgico. Los hallazgos más significativos fueron las alteraciones de los neurotransmisores cerebrales que intervienen en la modulación de las sensaciones de dolor y en el componente emocional asociado a estas. Entre los neurotransmisores involucrados cabe citar: péptido relacionado con el gen de la calcitonina, noradrenalina, endorfinas, dopamina, serotonina, histamina y ácido gammaaminobutírico. Además se han objetivado trastornos en el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal similares a los hallados en situaciones de estrés físico y psíquico. 
Estas anomalías neuroendocrinos tienen imbricaciones complejas que afectan al funcionamiento del sistema nervioso autónomo. Recientemente se han descrito trastornos de la densidad y funcionamiento de las fibras nerviosas de la piel. 
Con todo, las causas primarias de la fibromialgia siguen sin esclarecerse y hay importantes variaciones en la intensidad de los trastornos neuroendocrinos descritos por distintos autores. Se han identificado algunos genes que predisponen al padecimiento de fibromialgia (TAAR1,RGS4, CNR1, GRIA4…). 

Sintomatología
Además del dolor difuso con las características citadas anteriormente, la mayoría de los enfermos suelen aquejar fatiga, depresión, ansiedad, trastornos del sueño (insomnio, sueño no reparador, múltiples despertares nocturnos…), problemas de memoria y para centrar la atención, así como cefaleas. También son frecuentes las digestiones pesadas, los despeños diarreicos que alternan con estreñimiento y que muchas veces son clasificados como dispepsia funcional y colon irritable. Casi el 40% de los pacientes cumplen criterios para su clasificación dentro del síndrome fatiga crónico. 
Muchos pacientes pueden establecer el momento en que aparecieron los síntomas y que, en bastantes ocasiones, se correlaciona con situaciones emocionales estresantes (acoso laboral, despido, divorcio, fallecimiento de familiares…)  infecciones o traumatismos físicos tales como los accidentes de tráfico. En pacientes con enfermedades reumáticas inflamatorias crónicas la aparición del síndrome fibromiálgico condiciona solapamiento sintomático y genera dificultades adicionales  para diferenciar las distintas entidades. 

Tratamiento
Habida cuenta de la complejidad de cada paciente, el tratamiento debe ser personalizado y precedido de una evaluación exhaustiva. El primer paso es siempre una correcta información sobre el diagnóstico, el pronóstico y las alternativas terapéuticas, contribuyendo así a mejorar el afrontamiento de la fibromialgia. La incertidumbre y la desinformación agravan los trastornos emocionales de los enfermos.
Es muy frecuente que coexistan depresión y elevados niveles de ansiedad, por lo que en muchos casos se emplean antidepresivos que, además, han demostrado reducir la sensación de dolor y de fatiga. Entre los más utilizados están la amitriptilina, fluoxetina y duloxetina. 
El sueño reparador es fundamental y contribuye a normalizar el balance de neurotransmisores cerebrales y mejorar los trastornos del eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal. Antes de introducir psicofármacos de tipo hipnótico para forzar el sueño, es necesario adoptar medidas como limitar las bebidas con cafeína, no discutir los problemas laborales, familiares ni ver la televisión el dormitorio, que debe ser silencioso y estar a una temperatura agradable (20-22ºC). La cama debe poseer un colchón cómodo y no se deben colocar dispositivos electrónicos cerca de la cabecera. Las técnicas de relajación, incluidas músicas suaves, pueden ser útiles para conciliar el sueño. Los relajantes musculares con cierto efecto antidepresivo como la ciclobenzaprina se han empleado con resultados satisfactorios para el alivio del insomnio y mejora del dolor a corto plazo.
Pregabalina ha demostrado reducir del dolor y mejorar la calidad de vida de los afectados por el síndrome fibromiálgico. Los analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos, profusamente empleados, tienen sentido cuando coexisten otras enfermedades donde sí están indicados, pues en la fibromialgia primaria, sin otras enfermedades asociadas, este tipo de fármacos son poco útiles para aliviar el dolor a medio o largo plazo. 
Hay estudios que demuestran el beneficio del ejercicio físico aeróbico en el control del dolor y en el mantenimiento del estado físico. Su cantidad e intensidad debe individualizarse, incrementándose de forma gradual. A corto plazo puede ocurrir un aumento tolerable del dolor y de la fatiga, pero a partir de las cuatro semanas, estos síntomas se disipan. Además del ejercicio aeróbico, están indicados ejercicios de fortalecimiento muscular y de flexibilización. La gimnasia en el agua, la bicicleta estática y el Tai-Chi son algunos de los tipos de ejercicio recomendables.
Existe una notable evidencia sobre la mejoría de los pacientes con fibromialgia en cuanto al control del dolor y del estado de ánimo con la terapia cognitivo- conductual.
Ante la cronicidad del dolor y la ausencia de tratamientos curativos, muchos pacientes con síndrome fibromiálgico recurren a la medicina no convencional (anteriormente también llamada heterodoxa, complementaria o alternativa), donde se prodigan toda clase de métodos de los que ninguno, hasta la fecha, ha probado ser lo suficientemente eficaz. No obstante, se han comunicado alguna mejoría en la sintomatología con acupuntura, balnearioterapia, quiropraxia, osteopatía, fibromioterapia, complementos nutricionales o la termoterapia, por citar algunos.
En revisiones científicas publicadas no se ha localizado ninguna información que abale la efectividad de la ozonoterapia en la fibromialgia. Existen muchos centros dedicados a la administración de ozono para el tratamiento de una gran variedad de enfermedades, de muy diversa naturaleza y etiología. En sus páginas WEB exponen explicaciones con terminología pseudocientífica, pero la calidad de la información ofrecida por dichos centros es escasa. Todas las guías oficiales sobre la fibromialgia alertan sobre la ausencia de pruebas que justifiquen el empleo de la ozonoterapia. 

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