Descripción Tuberculosis

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa contagiosa, cuya causa se encuentra en distintas cepas de mycobacterium, la más común la mycobacterium tuberculosis. La tuberculosis típicamente afecta a los pulmones, pero puede extenderse a otras partes del cuerpo. Su transmisión se produce a través del aire, cuando una persona infectada tose, estornuda o emite fluidos respiratorios a través del aire. La mayor parte de las infecciones son latentes, es decir, no se observan síntomas que evidencien la presencia de la enfermedad, pero uno de cada diez casos evoluciona a tuberculosis, que de no ser tratada puede producir hasta el 50% de muertes de aquellos infectados.

Como forma de prevención, la única vacuna de la que se consta hoy en día es la del bacillus Calmette-Guérin (BCG), que mientras que es efectiva para la enfermedad diseminada (en otras partes del cuerpo), no presenta protección consistente para la tuberculosis alojada en los pulmones. Es, sin embargo, la vacuna más usada en todo el mundo, pero su protección dura solamente 10 años. En los países occidentales, la vacuna se usa sólo como profilaxis en personas en situación de riesgo. En la salud pública, como forma adicional de prevención, se lleva a cabo un sistema de clasificación de la tuberculosis, debido a su reciente auge por el gran número de afectados por VIH. 

Síntomas Tuberculosis

Los síntomas de la tuberculosis pueden relacionarse con cualquier parte del cuerpo, pero afecta más comúnmente a los pulmones (tuberculosis pulmonar), aproximadamente en el 90% de los casos. Sobre un 25% de los pacientes no presentan síntomas, pero aquellos que sí, evidencian tos con sangre en pequeña cantidad o hemorragia. Cuando la enfermedad pasa a otras zonas corporales, en un 15-20% de los pacientes, se detecta inmunosupresión, infección que puede involucrar la pleura, el sistema nervioso, el sistema linfático, el sistema genitourinario o los huesos, e incluso derivar en osteomielitis (disminución de la densidad ósea).

Tratamientos Tuberculosis

El tratamiento se basa en el uso de antibióticos para matar a la bacteria. Conseguir una efectividad máxima es difícil, debido a la complejidad de la pared estructural de la bacteria que causa la enfermedad. Los antibióticos más comúnmente usados son isoniazid y rifampicin, y su administración pude ser prolongada durante meses.

Pruebas diagnósticas Tuberculosis

Para realizar el diagnóstico, es necesario acudir a un especialista, cuyo motivo de consulta serán los síntomas de inmunosupresión y de afectación del pulmón que no remiten. En estos casos, se lleva a cabo un test de rayos X, cultivos del esputo y se evalúa la compatibilidad de la afectación con la tuberculosis. El diagnóstico definitivo se hace con la muestra clínica del esputo o con biopsia del tejido afectado. Sin embargo, este test puede llevar tiempo, de modo que es común aplicar el tratamiento antes de tener un resultado. Para la tuberculosis latente, se usa el test de Mantoux, un test de detección de casos en el que se administra una inyección intradermal de la tuberculina RT23 para observar el conteo de la respuesta inmunológica en la piel, que puede contener proteínas bacterianas.

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