¿Cómo se trata la Púrpura de Schonlein-Henoch?

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  • Dr. Norberto  Gómez Rodríguez
    99

    Hace 5 años, 3 meses Dr. Norberto Gómez Rodríguez respondió:

    Reumatólogo (Vigo)

    La púrpura de Schönlein-Henoch es una vasculitis que suele responder a los antiinflamatorios no esteroideos; sin embargo, cuando hay afectación de los riñones, es preferible utilizar corticoides (como la prednisona) a dosis bajas (0,5 hasta 2 mg por cada Kg de peso y día). En casos más graves se puede comenzar con bolos de metil-prednisolona durante tres día. El principal problema es el tratamiento de la nefropatía asociada a esta vasculitis, pues no hay consenso sobre el tratamiento en el caso de afectación renal, habiéndose utilizado cicloporina A, micofenolato de mofetilo, azatioprina, plasmaféresis y ciclofosfamida, entre otros fármacos. En general (> 70% de los casos) el curso es benigno y acaba por resolverse sin secuelas.

  • Dra. Eulalia Gil González
    99

    Hace 5 años, 3 meses Dra. Eulalia Gil González respondió:

    Reumatóloga (Alcalá de Guadaíra)

    La Púrpura de Schölein-Henoch es una respuesta anormal del sistema inmune que produce una vasculitis, es decir, una inflamación de los vasos sanguíneos, afectando a los de pequeño calibre; produce sintomatología principalmente en la piel, las articulaciones, los intestinos y los riñones. Afecta principalmente a los niños, aunque puede aparecer a cualquier edad. No existe un tratamiento específico para esta enfermedad y la mayoría de los casos desaparecen por sí solos sin tratamiento. Se recomienda reposo en cama los primeros días, y si los síntomas persisten, pueden usarse antiinflamatorios no esteroideos, o incluso corticosteroides.

  • Dr. Víctor García Coca
    99

    Hace 2 años, 9 meses Dr. Víctor García Coca respondió:

    Reumatólogo (Valladolid)

    El tratamiento de la púrpura de Schonlein-Henoch depende de la gravedad del caso y de los órganos y sistemas que afecte la enfermedad. La mayoría de las veces se trata de un proceso autolimitado, que cede espontaneamente sin dejar secuelas. En casos leves (sin afectación visceral clínicamente relevante) el tratamiento consiste en reposo y antiinflamatorios no esteroideos si dolor articular o abdominal. En casos más graves (hemorragia intestinal, hemorragia pulmonar, afectación SNC) puede ser necesario recurrir a corticoides sistémicos (0,5-2 mg equivalentes de prednisona/kg de peso). En casos de afectación renal (nefritis) puede ser necesario utilizar medicación inmunosupresora (ciclosporina, azatioprina...) además de los corticoides.